El Grand Palais de París acogerá una nueva edición del Salon Comparaisons, uno de los encuentros de arte contemporáneo más emblemáticos de Europa, por donde han pasado grandes nombres referentes de la pintura universal.
En esta ocasión, la artista colombiana María Mercedes Sánchez, residente en Bogotá, formará parte del grupo de América Latina, uno de los 38 grupos de todo el mundo que mostrarán las tendencias del arte actual, reunidos por afinidades estéticas, culturales o conceptuales.
Comparaisons, fundado en 1954, es reconocido como uno de los salones de arte contemporáneo que por su estructura curatorial está basado en grupos artísticos que dialogan desde distintas sensibilidades, lenguajes y contextos culturales. La participación de América Latina, propone una mirada diversa y contemporánea sobre las prácticas artísticas de la región, en un espacio histórico que conecta tradición y experimentación. La jefe de este grupo es Malena Santillana, curadora y expositora en este Salón organizado por artistas para el público sin intermediación de galerías, tal cual como fue concebido desde su creación.
Comparaisons 2026, un lugar tanto de descubrimiento como de encuentro, también juega un papel esencial en la circulación de obras de arte y en el apoyo a los artistas. Constituye un punto de convergencia entre la creación, la perspectiva crítica y el mercado del arte, lo que permite que las obras se vean, entiendan y adquieran dentro de un marco exigente y estructurado.

La artista colombiana María Mercedes Sánchez presenta, en Comparaisons 2026, una propuesta centrada en la creación de altares contemporáneos, construidos a partir de collages, ensambles y estructuras luminosas, donde confluyen elementos Kitsch, populares y devocionales. La luz —neón y LED— opera como un recurso simbólico, un sigilo de luz que activa la obra, generando atmósferas de contemplación, intimidad y resonancia espiritual, más allá de todo credo.
Sus piezas “Llámame”, “Amour Pur” y “La Virgen de la arepa” funcionan como dispositivos que reconfiguran lo sagrado desde lo cotidiano, desplazando imaginarios religiosos hacia escenarios donde conviven lo popular, lo afectivo, y la identidad cultural colombiana. A través de estos lenguajes, la artista propone una reflexión sobre la permanencia del ritual, la fe y la necesidad humana. “También viene de la necesidad del Souvenir (del francés Recordar) y lo uso para preguntar… ¿cuándo un objeto se vuelve sagrado? ¿En qué momento se resignifica y opera como un objeto de fe, y un ícono doméstico. La espiritualidad al alcance de todos”.
“Participar en Comparaisons 2026 y exponer en el Grand Palais representa una importante oportunidad para compartir mi trabajo en diálogo con otras miradas contemporáneas de América Latina y del mundo”, puntualiza la artista.
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