FESTIVALES & ECONOMÍA

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Según el reciente Informe de la Industria de la Música en Vivo, realizado por Albert Guivernau, doctor en Economía y docente de OBS Business School, los eventos de gran magnitud como el Festival Estéreo Picnic (FEP) ya funcionan como verdaderos activos urbanos. En su edición de 2025, el festival no solo congregó a miles de asistentes, sino que también inyectó más de 154.000 millones de pesos a la economía de Bogotá, reflejando el creciente peso de la economía naranja en el desarrollo regional.

El impacto, sin embargo, va mucho más allá de la venta de boletería, basados en los resultados de la investigación, se revela que estos grandes eventos activan una cadena de valor que beneficia directamente a sectores como hotelería, transporte, gastronomía y comercio local. La llegada de más de 50.000 turistas nacionales e internacionales durante este tipo de festivales genera un incremento significativo en la ocupación hotelera y en el consumo de servicios, impulsando de manera intensiva la economía de las ciudades anfitrionas.

El fenómeno, además, no es exclusivo de Colombia, el estudio de OBS Business School muestra que América Latina atraviesa una etapa de consolidación histórica en la música en vivo, con eventos como Lollapalooza Argentina alcanzaron 300.000 asistentes en 2025, mientras Lollapalooza Chile superó las 240.000 personas y Corona Capital en México reunió más de 235.000 asistentes. Este crecimiento evidencia que la región se está posicionando como uno de los mercados más dinámicos y atractivos para la industria global del entretenimiento.

Para OBS Business School, lo que ocurre en América Latina refleja una transformación estructural del sector, ya que, los festivales ya no son vistos únicamente como espectáculos culturales, sino como plataformas de desarrollo económico capaces de atraer turismo, dinamizar industrias creativas y fortalecer la proyección internacional de las ciudades anfitrionas.

En Europa, especialmente en España, la industria también atraviesa un momento récord, el sector de la música en vivo superó por primera vez los 800 millones de euros de facturación en 2025, creciendo más de un 11% frente al año anterior y duplicando las cifras previas a la pandemia. Los festivales como Primavera Sound, Sónar, Mad Cool y Arenal Sound han consolidado a España entre los 15 mercados de música en vivo más importantes del mundo, fortaleciendo además su capacidad para atraer público internacional.

No obstante, el crecimiento acelerado también ha puesto sobre la mesa importantes desafíos estructurales, Albert Guivernau advierte que “La sostenibilidad del sector dependerá cada vez más de la capacidad de optimizar costes de producción, enfrentar la inflación logística y gestionar la volatilidad en la contratación de artistas internacionales”. En este contexto, la música en vivo exige modelos de gestión más sofisticados, donde la visión financiera y estratégica resulta tan importante como la gestión cultural.

Aun así, el estudio destaca que el valor real de los festivales está en su capacidad de generar impacto indirecto sobre las economías locales, con la creación de miles de empleos temporales, la dinamización de proveedores y el fortalecimiento de las industrias creativas convierten a estos eventos en multiplicadores del gasto y del desarrollo urbano.

En este escenario, Colombia comienza a consolidarse como uno de los polos emergentes de la música en vivo en América Latina. Más allá del entretenimiento, los festivales están redefiniendo la relación entre cultura, turismo y economía, demostrando que la música en vivo ya no solo llena escenarios, también impulsa ciudades, atrae inversión y fortalece el posicionamiento internacional del país.

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