Hay sabores que comienzan mucho antes de llegar a la mesa. En los cultivos, en la tierra, en el agua y en las manos de quienes hacen posible que cada ingrediente llegue hasta nosotros. Así crecen las Setas de Cuivá una marca de Nutresa con 30 años en el mercado, y liderando la categoría de Champiñones en Colombia.
Basta mirar la carta de un restaurante, una vitrina de platos saludables o las recetas que inundan las redes sociales, para comprobar el auge de las setas y champiñones; salteadas en mantequilla con ajo, rellenas, a la parrilla, o frescas en una ensalada, se han convertido en uno de los el ingredientes favoritos de quienes quieren buenas y variadas preparaciones, pero sobretodo conectados con el campo.
“La forma en que los colombianos comen está cambiando. Cada vez hay mayor interés por una alimentación variada y equilibrada, que combine sabor, practicidad y diversidad de ingredientes. En este contexto, las setas ganan protagonismo por su versatilidad y por sus aportes nutricionales. Así, pasan de ser un acompañamiento a convertirse en protagonistas de nuevas preparaciones y experiencias gastronómicas en los hogares colombianos. Estamos muy orgullosos de que Setas de Cuivá, marca del Negocio de Proteínas de Grupo Nutresa, lidere la categoría en Colombia con más la mitad del mercado”, afirma Mayling Lorett Amador, Gerente de Mercadeo.
El mercado mundial de champiñones y setas crece a una tasa compuesta anual (CAGR) del 6%, según Mordor Intelligence. Esta tendencia de consumo en crecimiento, demuestra por qué las setas responden a lo que hoy busca el consumidor: alimentos naturales, prácticos, versátiles y nutritivos. Se cocinan en pocos minutos, se adaptan a cualquier preparación y son una alternativa para quienes quieren variar su alimentación. Su perfil nutricional responde a la búsqueda de ingredientes saludables: son libres de colesterol, naturalmente bajas en calorías, carbohidratos y grasas, contienen minerales como selenio, potasio, fósforo y cobre, además de vitaminas del complejo B que favorecen la vitalidad diaria. Además, los champiñones Portobello y Crimini de Setas de Cuivá son fuente de vitamina D.
Del agro colombiano a las mesas de los familias colombianas: Para abastecer la creciente demanda, Setas de Cuivá se cultiva en una de las plantas de producción de champiñones más modernas y tecnificadas de Suramérica, ubicada en los Llanos de Cuivá, en Yarumal – Antioquia. En sus cuartos de siembra se reproduce el microclima frío y húmedo propio para la producción de las setas, controlando con precisión la temperatura, la ventilación y la calidad de los sustratos orgánicos.
Detrás de cada seta hay manos expertas. La planta de producción genera 367 empleos locales en Los Llanos de Cuivá que se encargan del cultivo y de la cosecha manual. Setas de Cuivá es también fuente de crecimiento y desarrollo rural: elegir estas setas es comer mejor y, al mismo tiempo, apoyar el trabajo de quienes cultivan la tierra en el campo colombiano:
«El consumidor actual quiere saber el origen de los alimentos que consume y busca ingredientes que le permitan resolver una cena rápida sin renunciar al sabor ni al bienestar. Desde nuestra planta en Yarumal unimos tecnología agrícola y el cuidado que le imprime de cada una de las personas que intervienen en el proceso, para que cada bandeja conserve el aroma fresco del campo cuando llega a los hogares», asegura Mayling Lorett Amador,del Negocio de Proteínas de Grupo Nutresa.
Gracias a la capacidad de producción y a la cadena de frío ininterrumpida, la marca llega a más de 3300 puntos de venta en todo el país y con presencia en 3 países de Centroamérica y la región, con diferentes presentaciones: champiñón fresco y procesado (lata y vidrio).
Del cultivo a la mesa: un portafolio que se cuida para llegar fresco: A Fuego alto, cocción lenta o directo a la parrilla: cada variedad tiene su manera de brillar en el plato:
- Champiñón (Champiñón París): el clásico que nunca falla. Es la especie más conocida y utilizada, y su sabor se intensifica con la cocción. Puede usarse en salteados, salsas y omelettes entre otros.
- Crimini, el «hongo marrón italiano»: se distingue por su textura firme y un sabor más profundo y denso que el del champiñón común. Excelente para pastas y risottos.
- Portobello: la forma madura del crimini, de sombrero grande, abierto, carnoso y color café, con hasta 15 cm de diámetro. Perfecto para preparaciones en parrilla y horno, además de reemplazar el pan en una hamburguesa.
- Orellana (Oyster): con forma de ostra y textura muy suave, su color va del crema al gris y desarrolla un sabor delicado al cocinarse. Es perfecta para wok y tacos entre otros.
«Nuestra meta es que el consumidor descubra que las setas no son un ingrediente temporal ni un lujo culinario, sino una alternativa fresca y natural que aporta variedad, bienestar y diferenciación a cualquier momento de consumo. Queremos invitar a los colombianos a redescubrir las setas y convertirlas en el centro de una alimentación moderna y consciente», concluye Mayling.
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