KINDI LLATJU INAUGURA «DE NATURALEZA ESPIRITUAL” EN LA GALERÍA BAOBAB DE BOGOTÁ
Reconocido por su trayectoria artística nacional e internacional, Llajtu destaca por su interés en fundir su legado cultural inga con su formación académica, en una propuesta de resistencia cultural e interculturalidad. Su trayectoria incluye distinciones como la Mención de Honor del XXI Salón Cano de la Universidad Nacional (1997), su selección como finalista del Premio Fernando Botero (2005) y su participación en la convocatoria «El Cambio» del Banco Mundial en Washington D.C. (2010–2011), además de su presencia en ferias internacionales como ARTBO, Art Market Budapest y Luxembourg Art Week, Art Atlanta. En su obra, Llajtu conserva el lenguaje que lo distingue: fondos densos, texturados y multicolores construidos por acumulación que, aunque a primera vista parecen rugosos, resultan de una tersura sorprendente.

Sobre ellos, en abierta contradicción con la tradición pictórica occidental, se yuxtaponen dibujos de línea limpia y fluida —aves y figuras del territorio entre ellas— que configuran el contenido de cada obra y revelan tanto su formación académica como la distancia que ha tomado de ella para construir un lenguaje propio. Son escenas introspectivas en las que las capas de color, las texturas y las líneas develan siluetas, objetos y paisajes ligados a su identidad, a sus recuerdos y a su ser más íntimo: la abstracción de los fondos y la figuración de los trazos dan forma a composiciones donde conviven el gesto y la intuición, lo consciente y lo inconsciente, lo vivido y lo añorado, en un silencio que invita a la contemplación y a la recuperación del tiempo de lo sagrado.
Según Eduardo Serrano, crítico y curador que ha seguido de cerca su trayectoria, «la obra de este artista indígena de la comunidad Inga, que ha ido ganando reconocimiento gracias a un desarrollo que implica, por una parte, una profundización en las posibilidades de la pintura, y por otra, una búsqueda introspectiva acerca de las enseñanzas que emanan de las tradiciones, experiencias y certidumbres de su gente, constituye no sólo una manera de expresión individual, sino también un camino para el reconocimiento de una particular idiosincrasia y de una sabiduría milenaria». Serrano añade que «Llajtu domina los secretos de la pintura occidental gracias a su entrenamiento académico, pero lo importante es que utiliza sus conocimientos y destrezas para construir un lenguaje de alcances universales que le permite expresar y testimoniar, más allá de los límites de su pueblo, los orígenes y valores de su cultura».
El propio artista lo resume así: «En mi pintura hago el ejercicio de colocar color para luego retirarlo, el de dibujar para luego cubrirlo, el construir y deconstruir; el ir y volver es lo que hace que juegue con el tiempo, las formas y espacios vividos, para traerlos al presente. Me inspiro en imágenes y relatos, símbolos, personajes, ceremonias, instrumentos rituales, naturaleza y animales que, en el transcurso de la obra, se mantienen, se transforman o desaparecen, para dar paso a una nueva imagen».
Llajtu se suma así a una trayectoria del arte colombiano diferente pero universal. Su trabajo es, en ese sentido, resultado de un cruce, por un lado, un legado cultural distinto al de la mayoría de los artistas del país; por otro, un conocimiento actualizado de las técnicas, los oficios y la historia del arte occidental, que le ha permitido moverse con soltura dentro de las lógicas que hoy enmarcan la producción artística, ha desarrollado una técnica única y un lenguaje propio.
«De Naturaleza Espiritual» podrá visitarse a partir del sábado 19 de septiembre, de 11:00 a.m. a 7:00 p.m., y permanecerá abierta hasta el 9 de octubre en la Galería Baobab de Bogotá (Calle 79B # 7-88, Calle de los Anticuarios).
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